Nuestra hisoria...

Español
Campo Archelon es mucho más que un lugar para hospedarse; es un espacio lleno de historia, naturaleza y una profunda pasión por la conservación.
Sus propietarios, Bety y Antonio Reséndiz, han dejado una huella importante en esta región. Bety suele colaborar como voluntaria en el museo local y disfruta compartir sus conocimientos y experiencias sobre la zona. Antonio, oceanólogo, dedicó gran parte de su vida al mar, la naturaleza y la conservación. Su pasión y conocimiento de la región forman parte de la historia y la esencia de Campo Archelon.
Para grupos más grandes o quienes buscan un alojamiento con mayor espacio, Campo Archelon cuenta con cinco cabañas que originalmente funcionaban como aulas. Hoy, estos espacios reciben a los visitantes con cómodas instalaciones a solo unos pasos de la playa, equipadas con regaderas, baños privados y cocinas.
Tarifa por noche: $162–$220 USD.
Para encontrarnos, busca los letreros de Archelon aproximadamente a dos millas al norte del pueblo, sobre el camino hacia La Gringa. Somos uno de los primeros lugares que encontrarás cuando el camino pavimentado se aproxima a la bahía.
Historia basada en el relato de Graham Mackintosh.
English
The owners of Campo Archelon, Antonio and Bety Reséndiz, are a wealth of knowledge about the region. Bety often volunteers at the local museum and is always happy to share her experiences and knowledge with visitors. Antonio, affectionately known as "Tony," was an oceanographer with a deep passion for conservation and sustainability. His energy, enthusiasm, and love for nature left a lasting mark on Campo Archelon and on everyone who had the opportunity to know him.
If you are traveling with a larger group or looking for more spacious accommodations, Campo Archelon offers five cabins for rent, which originally served as classrooms. Located just steps from the beach, they come equipped with showers, flushing toilets, and kitchens.
Nightly rate: $162–$220 USD.
To find us, look for the Archelon signs approximately two miles north of town, along the road to La Gringa. We are one of the first places you will come across as the paved road, or what remains of it after Hurricane Odile, approaches the bay.
By Graham Mackintosh.
Antonio Reséndiz
misionero de la naturaleza
Carlos Lazcano Sahagún
Hace algunos años, cuando empecé a estudiar a los misioneros que fundaron Baja California, pensé que en nuestros días ya no existían personajes como ellos, es decir, personas que abandonaran su tierra natal, las comodidades de la ciudad, posiciones académicas, es decir una vida cómoda, para irse a vivir al campo, en medio de sacrificios, por una causa que consideran justa y noble. Sin embargo, cuando conocí a Antonio Reséndiz, en 1989, me di cuenta de mi error y vi que actualmente si hay personas de ese temple, que lo dan todo por causas que valen la pena, y para Antonio esa causa fue el salvar a la tortuga marina del Golfo de California (Chelonioidea), que en esos años se encontraba al borde de la extinción debido a su sobre explotación.
Recuerdo esto porque el pasado 28 de marzo Antonio falleció de una manera repentina, lo que representa una pérdida importante para Baja California, ya que mucho hizo por esta tierra.
Fue en 1978, poco después de haber egresado como oceanólogo de la Facultad de Ciencias Marinas, que Antonio se fue a vivir a Bahía de los Ángeles para llevar a cabo lo que fue su proyecto de vida. El "Loco" Reséndiz le decían, ya que llegó sin casi nada y plantó una tienda de campaña en la playa, la que fue su primer hogar en la bahía. La explotación comercial de la tortuga había iniciado en los años 40's del pasado siglo, y pronto llegó a tener alta demanda, y la explotación se disparó. Para los años 70's empezó el declive de esta especie llegando a ser tan fuerte que se le puso al borde de la extinción. Para poder salvar a este animal, era necesario estudiarlo y conocer sus hábitos, y para ello había que irse a vivir a donde estaba. Fue así que Antonio se ofreció a ello de una manera apasionada y gracias al apoyo del Instituto Nacional de Pesca, surgió en Bahía de los Ángeles el primer Centro para el Estudio y la Conservación de las Tortugas Marinas.
En 1988 Antonio conoció a la bióloga Beatriz Jiménez, quien llevaba varios años trabajando con tortugas marinas en Michoacán. Se casaron uniendo sus esfuerzos en la causa por la tortuga marina y así formaron su familia ahí en Bahía de los Ángeles. Levantaron su casa y un campo eco turístico, junto con los laboratorios y estanques para cuidar y estudiar a las tortugas. "El Archelon" fue el nombre de su casa y de su campo, y ahí llegaron muchísimos científicos, investigadores, exploradores, amantes de la naturaleza, eco turistas, y visitantes de todo el mundo. Antonio y Bety siempre los recibieron con amistad y generosidad, compartiendo experiencias, ayudando, apoyando de mil maneras. En ese espacio se compartía el amor por la naturaleza, el amor por la ciencia, la cooperación, el amor por la vida y por la gente.
Los esfuerzos que realizaron los Reséndiz fueron muy fructíferos y hoy la tortuga marina ya no está en peligro de extinción, y el conocimiento científico que se tiene sobre ella es amplio. Una de las tortugas que Antonio tuvo en cautiverio en sus estanques, fue liberada y se le colocó un transmisor. Un año después, esta tortuga apareció en la Bahía de Senday, Japón. Había realizado un épico recorrido de once mil quinientos kilómetros cruzando el Pacífico, algo que nunca había sido detectado.Otro de los frentes que Antonio y Bety afrontaron fue el de convencer a los habitantes de Bahía de los Ángeles para que modificaran sus prácticas agresivas y así se sumaran a la conservación, no solo de la tortuga marina, sino de muchas otras especies de la región.
En esto buscó alternativas que fueran sustentables. Antonio siempre pensó en la gente, buscando ese difícil equilibrio entre conservación y actividades económicas, por eso siempre promovió los proyectos sustentables.
Y lo hacía de una manera apasionada, como todo lo que emprendió.Antonio y Bety entendieron que la mejor herramienta para la conservación es la educación, y así promovieron, y lograron, que en Bahía de los Ángeles se instalara la tele secundaria, y posteriormente una preparatoria.
Fueron grandes promotores de la educación ambiental y así lograron que se crearan varias UMA (unidades de manejo ambiental) en la zona. Antonio era un convencido de las bondades del Ecoturismo promoviéndolo fuertemente, no solo en Bahía de los Ángeles, sino en todo el estado de Baja California.
Antonio creía en el bienestar de la gente, como medio para conservar la naturaleza, así, gracias a sus conocimientos se ha estado pudiendo aprovechar muchas de las maravillas naturales de la región de una manera sustentable, poniendo Antonio y Bety el ejemplo a través de sus proyectos en su campo del Archelon.

Además Antonio amó a Bahía de los Ángeles, su naturaleza, sus gentes. Con el tiempo se convirtió en ejidatario, y desde este frente ayudó en mucho a la gente y promovió proyectos regionales de gran trascendencia. A pesar de sus logros científicos y académicos Antonio siempre fue una persona modesta, no le gustaba presumir. Tenía un carácter muy agradable. Su presencia imponía, ya que era alto y fornido, además se le veía con mucha energía. Siempre fue muy generoso y con todos compartía su casa, su playa. Era de un entusiasmo contagioso en todo lo que emprendía. El "Super Toni" se le decía.
Gracias a mis viajes por el sur del municipio, en los últimos años lo traté mucho. Siempre que iba Bahía de los Ángeles me queda en su campo. Siempre me tocaba conocer agentes interesantes de todo el mundo. Recuerdo que en una de mis últimas visitas Toni preparó un jurel a las brasas riquísimo, acompañado con una buena dosis de vino. Fue un encuentro en donde compartimos con gentes de España, Italia, República Checa, Suiza y Estados Unidos, pero lo más sorprendente es que fue un encuentro casual, no planeado. Sin lugar a dudas todos los que convivimos con Antonio lo vamos a extrañar.

Me resultará extraño ir a Bahía de los Ángeles y no encontrar a Antonio, con su sonrisa franca y su generoso recibimiento, su amistad. Yo perdí a un gran amigo, de corazón grande, y Baja California perdió a uno de sus más importantes personajes.
Como decía Toni, el hijo de Antonio, en su funeral. Veremos a Antonio en el mar, en las olas de Bahía de los Ángeles, junto a las tortugas que siguen ahí gracias a él, en las bahías y sus playas. En todos esos espacios que tanto amó. Yo le doy gracias a la vida por haberlo conocido y convivido, por haber disfrutado de su amistad. Por haber conocido a su familia. Son esos privilegios que Dios nos depara. Antonio es de esas personas que inspiran y te invitan a hacer cosas grandes, cosas que valen la pena. Y a hacerlas con pasión, con amor, con fe. Así era Antonio. Su recuerdo generoso siempre quedará en mi corazón.

